Primer día, un 5 de mayo.

¿Cómo empezar sin la experiencia? 

La verdad no tengo ni la mas minúscula idea de cómo empezar un blog, pero me dibujé una imagen de cómo podría desarrollarlo según el tema que se me diese por escribir.

Me presento, soy una persona que quedará en anonimato por un buen tiempo.
Seré alguien que a tus ojos parezca deseoso de compartir ocurrencias efímeras contigo por evitar hundirse en un mar de aburrimiento y desocupación.
Me gusta escribir, y contar anécdotas de mi vida,
también me gustan ese tipo de conversaciones intrigantes que se sumergen en algo que va mucho mas allá de la cordialidad y cotidianidad.

Ansío por que sepas de mí, y si se me da la oportunidad, yo de ti;
quizá empiece torpemente, pero tengo fe en que con el paso de la experiencia podré progresar como un mero usuario que escribe un blog simplón.

Te contaré un secreto, y es que mi vida se trata de una espiral de interrogantes.
Mi cabeza es un mundo que me extrae de una realidad tediosa y ordinaria.
Me invento frases de tanta reflexión, y escribo cartas hacia la pretensión y hacia la hipocresía con la que yo misma me he tropezado varias veces.
No te creas, no soy el núcleo de lo interesante, pero lo intento.
Admito que me gusta captar la atención de las personas diferentes.

¿A qué me refiero con eso?
Sin intenciones de ofensa, pues, digo que me gusta el que efectúa un bien simple.
Es decir, con ver una acción de benevolencia, la persona cautiva mi corazón.
Sí, estoy consciente. Muy confiado de mi parte, pero me es inevitable.

¿Qué más puedo decirte?
Soy un admirador empedernido de lo cursi. Me gusta la poesía, y quien se me acerque a susurrarme palabras bonitas al oído me derrite por dentro,
pero ese es mi secreto, espero y aguarde entre tus pensamientos y los míos.
Me gustan las personas apasionadas, las miradas, una sonrisa, los detalles.
Mirar el perfil de quien me atrape en su red, mientras su aura me llene el semblante de una curiosidad palpable y rutilante.

¿Alguna vez has tenido amores en el transporte público?
Nada sexual. Me refiero a un fugaz romance creciente en el pecho y muy iluso para el día a día.
Yo sí, varios. Una vez, un muchacho de unos preciosos ojos verde oliva, tomó mi corazón con simples expresiones.
Se veía charlatán, pero no con aires de impostor o malintencionado.
Parecía ingenuo, seguro y risueño, con un mirar sincero y sensato.
Parecía entablar una conversación con una compañera de mi clase en el bus (una que, sin conocerla demasiado, me desagrada como persona. Quizá se trata de algún refugio su actitud, pero sobre eso hablaremos luego).
Me entró algo de intriga, pero decidí no ser entrometida, aunque la verdad sentía mucha curiosidad por él, y de quién se trataba al platicar con alguien.
En fin, no pasó mucho realmente, solo cruzamos miradas por dos segundos, dos minusválidos segundos.

Ahora, tengo el presentimiento, de que podrás llegar a la conclusión de que cuento con el título de superficial porque me fijé en él por su apariencia. No daré explicaciones porque no lo creo necesario, no obstante aclaro que una vez que profundizo una conversación con alguien, deja de importarme gran parte de quién sea, cómo se llame y qué haya hecho.

En fin, voy a lo otro. Aquella chica.
Dejaré su identidad bajo anonimato, solo por prevenir.
Tuvimos una situación poco grata en el aula, y es que básicamente ejecutó un intento fallido de insulto y humillación; dejémoslo en que ella habla demasiado, y eso me ha perturbado, aún lo hace.
Especialmente si se trata de algo personal, aunque está muy claro en la enfatización en cursiva de hace rato.
Habló demasiada falacia sobre mí, o bueno, desde otra perspectiva, dijo un par de verdades, pero desfiguró las cosas. Y eso es cizaña.

Entonces... bueno, yo actué como mejor pude: serena y con una naciente sonrisa por esbozar.
Tengo un lema que dice, que si alguien comenta algo ofensivo hacia mí o lo que hago, pues él, tanto sus palabras, no tienen ni un gramo de importancia en mi vida.
Es decir, no tiene un fin lo que dice, se queda flotando sobre sí mismo, perdiendo el camino, la intención y la razón de por qué existen esas palabras. Se vuelve ligero y, finalmente se esfuma.

Así que de esa forma corren sin descanso los segundos de mi vida, y se me hace ya tradición ir ofendiendo a quien me molesta o pretende hacerlo. Siempre y cuando no conozca a la persona.

Tomo un tanto de respeto hacia alguien una vez que tomamos una conversación agradable, y me cohíbo de ser grosera, intimidante, o frívola. Sin embargo sí tengo muchas conclusiones precipitadas sobre los demás: tengo prejuicios.
Sobre qué habla, qué dice, cómo lo dice, qué demuestra, cómo lo demuestra, hacia dónde mira, cuándo, cómo, sin pensar en el por qué de esa última acción; claramente no se lo preguntaré sin discreción. 

Y pues, ahora, individuo, tienes fragmentos desordenados de quién soy.
Por qué me rijo, qué me gusta...
Y bueno, de seguro notaste los divagues que dejo escapar de mi perspicaz mente. Me gustan los detalles, para mí todo importa. Y sí, he aquí otro dato: soy quisquillosa. Demasiado, también voluble, y volátil.

Y, próximamente, alguien que decidirás si conocer o no.

Comentarios

  1. Debi decir que si me interese completamente y espero que algun dia hagas otro blog a pesar de que haya pasado mucho años desde que subiste este

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